YES, I AM TALKING TO YOU

 

The main objective of a picture is to capture the personality, the essence of a human being. But precisely this is one of the most complicated assignments of human relationships.  One can spend long time close to a person without getting to know thoroughly their personality.

 

Photography is always a lie. The things of the world, as Heraclitus said, are in perpetual movement.  Trying to hold reality to capture it, is to open the box of Schrödinger’s cat: reality is modified and the observation is, then, false.

 

Daniele Buetti presented, at the Grand Palais of Pairs, his collection “Are you talking to me?”.   A series of celebrity portraits intervened, appropriated and given new meaning. Each one of the photographs shows a person who has lost its face – the nucleus of the portrait – in the vortex of a maelstrom of shredded paper.  In its place, the artist placed a mirror.

 

Patricia Riveroll, with her series “Yes, I am talking to you”, makes, in turn, a reappropriation of Buetti portraits framing her own visage and redirecting the work of the Swizz photographer the opposite way.  If Buetti suggested that in the portrait there is no person, Riveroll answers him that yes, there is: that it is her, but whose personality is false in a temporary mirror.

 

What specific weight has a portrait when it can change referent so easily?

 

The series of Patricia reclaims the value of the portrait but, also, emphasises the ambiguity of that value.  Her face is hidden behind the camera and behind the lack of focus to remind us the viewers of a body of work doubly intervened, that reality is, in its absolute strength, outside the paper, in perpetual movement. That the person is in the photograph only in a partial, fleeting way.  But, aren’t we all in the world precisely temporarily?

 

 

SÍ, TE ESTOY HABLANDO

 

El principal objetivo de un retrato es capturar la personalidad, la esencia de un ser humano. Pero justamente esa es una de las tareas más complicada de las relaciones humanas. Se puede pasar mucho tiempo junto a alguien sin llegar a conocer cabalmente su personalidad.

 

La fotografía siempre es una mentira. Las cosas del mundo, como dijo Heráclito, están en perpetuo movimiento. Tratar de detener la realidad para capturarla es abrir la caja del gato de Schrödinger: la realidad se modifica y la observación es, entonces, falsa.

 

Daniele Buetti presentó, en el Grand Palais de París, su colección “Are you talking to me?”. Una serie de retratos de celebridades intervenidos, apropiados, y resignificados. Cada una de las fotografías muestra a una persona que ha perdido el rostro —el núcleo del retrato— en el vórtice de una vorágine de papel rallado. En su lugar, el artista colocó un espejo.

 

Patricia Riveroll, con su serie “Yes, I am talking to you”, hace, a su vez, una reapropiación de los retratos de Buetti, colocándoles su propio rostro y redirigiendo la obra del fotógrafo suizo al sentido opuesto. Si Buetti sugirió que en el retrato no hay persona, Riveroll le contesta que sí la hay: que es ella, mas cuya personalidad es falsa en un espejo temporal.

 

¿Qué peso específico tiene el retrato cuando puede cambiar de referente con tanta facilidad?

 

La serie de Patricia reivindica el valor del retrato pero, también, acentúa la ambigüedad de ese valor. Su rostro se esconde tras la cámara y tras el desenfoque para recordarnos, observadores de una obra doblemente intervenida, que la realidad está, en su completa solidez, afuera del papel, en perpetuo movimiento. Que la persona está en la foto solo de manera parcial, fugaz. Pero, ¿no acaso estamos todos en el mundo precisamente de manera temporal?