CLEAN INDIA

 

The street is articulated in many ways.  We use the term ‘street’ referring it to a reality as abstract as the public space as simple as disclosing a thing as specific as the block where our house is located. The common denominator of all acceptations of the word is, nevertheless, of course: the urban.

 

To talk about the street is to talk about the city.  And, when we talk about the city, in The West, it usually comes to our mind images of cars and painted pavement, of high rises and freeways, of stop signs and bus stops, of underground stations and traffic lights.  What characterizes a city is a number of features that, normally, we understand as the opposite to rural.

 

But the world is broader than our image of it. Much broader and more diverse.  That is why there are places where the street, the city, is also dirt, elephants and cows.  It is also a disarray of cables that infringe against the most basic norms of security, is a haircut on the dirt that delimits the asphalt, is an office or a shop put in the place where we would expect a sidewalk. It is a potter in a small corner where he has his workshop.

 

The street is a space that faithfully reflects the identity of a community, of a city, of a race.  It is the space where private become public and that which is individual becomes collective.  It is a place where people turn into a town and biographies are turned into history.

 

On her travels to India, Patricia Riveroll has tried to capture those scenes that, within her own context, would go by as quotidian but to, the light of western idea of the public space, result, at least, intriguing.  Documenting moments that could pass unnoticed to the inattentive observant or for those who are part of the city itself is, in these political moments of cultural closure and post globalization, more necessary than ever.  The forthcoming memory of the collectivity will become, in the course of time, in an active culture, in a fertile lineage of shared identity, in testimony of the evolving of time of a person, a family or a whole town through the annals of history.

 

This series claims the courage of human expression in the public space, in the context of the national campaign of “Clean India”, trying to create, by registering it in a call about Street Photography, a counterbalance, necessary to open a discussion of the western meanings of city, collectivity and urbanity.

 

In effect, we need to Clean India, commencing by cleaning it from the prejudices that are being imposed in this side of the planet: the street is also this.

 

 

INDIA LIMPIA

 

La calle se dice de muchas maneras. Usamos el término ‘calle’ para referirnos a una realidad tan abstracta como el espacio público y también para hablar de una cosa tan concreta como la cuadra en la que está ubicada nuestra casa. El común denominador de todas las acepciones de la palabra es, sin embargo, claro: lo urbano.

 

Hablar de la calle es hablar de la ciudad. Y cuando hablamos de ciudad, en Occidente, suelen acudir a nuestra mente imágenes de autos y pavimento pintado, de rascacielos y vías rápidas, de letreros de alto y paradas de autobús, de estaciones del metro y semáforos. Lo que caracteriza a la ciudad es una serie de cualidades que, normalmente, entendemos como lo opuesto a rural.

 

Pero el mundo es más amplio que nuestra imagen de él. Mucho más amplio y diverso. Por eso hay lugares en los que la calle, la ciudad, es también tierra, elefantes, vacas. Es también un desorden de cables que atenta contra las normas más básicas de seguridad, es un corte de pelo sobre la tierra que delimita el asfalto, es una oficina o un taller colocados en el lugar en el que esperaríamos una banqueta. Es un ceramista en un pequeño rincón donde tiene su taller.

 

La calle es un espacio que refleja fielmente la identidad de una comunidad, de una ciudad, de una raza. Es el espacio en donde lo privado se vuelve público y lo individual se hace colectivo. Es un lugar en donde las personas se convierten en pueblo y las biografías se convierten en historia.

 

En sus viajes a India, Patricia Riveroll ha tratado de capturar esas escenas que, dentro de su propio contexto, pasarían por cotidianas pero que, a la luz de la idea occidental del espacio público, resultan, cuando menos, intrigantes. Documentar momentos que podrían pasar inadvertidos para el observador poco atento o para quienes forman parte de la propia ciudad es, en estos momentos políticos de cerrazón cultural y post globalización, más necesario que nunca. La memoria próxima de la colectividad se convertirá, con el paso del tiempo, en cultura viva, en origen fértil de identidad compartida, en testimonio del paso de una persona, una familia o un pueblo entero por los anales de la historia.

 

Esta serie reivindica el valor de la expresión humana en el espacio público, en el contexto de la campaña nacional “Clean India”, tratando de crear, al inscribirla en una convocatoria sobre Street Photography, un contrapeso necesario para abrir la discusión de los significados occidentales de ciudad, colectividad, comunidad, urbanidad.

 

En efecto, hay que Limpiar India, comenzando por limpiarla de los prejuicios que le son impuestos en este lado del planeta: la calle también es esto.